A decir verdad no había existido en México un torneo de poesía, y menos realizado con las características de un evento deportivo. Quizá se deba que al hablar de deporte y poesía pareciera que entre los dos existiera un abismo insondable.

El evento corre de la mano de Versodestierro (Adriana Tafoya y Andres Cardo, operadores de esta iniciativa). Mismo proyecto que difunde la poesía, desde hace algunos años, de mano en mano para generar o activar lectores potenciales. Adversario en el cuadrilátero surge de la necesidad de fundir la cultura contestataria general con la práctica de la poesía. Opta por dar el giro hacia el deporte, la competencia, y sobre todo a que los poetas que participan confronten las diferentes formas de concebir la poesía, al igual que los espectadores puedan disfrutar de los estilos y corrientes actuales.
Los trofeos acomodados en primera fila, son un mensaje directo para los osados atletas. La copa más grande es la más asediada, y la que más aturde a los competidores por su belleza y por todo lo que representa. Las otras son copas menos grandes para un segundo y un tercer lugar, lugares en los que nadie piensa. Todos van por el primero, todos miran hacia la cima.

Adversario en el cuadrilátero conjuga tres disciplinas: la del box y la de la lucha libre. Añadiendo la estructura general de los torneos de futbol. De este modo el origen de esta contienda obedece más a la tradición hispanohablante que a la anglosajona. El planteamiento del evento tiene la intención de generar un marco para el “ejercicio” de la poesía y el acercamiento con lo diverso del público mexicano.
Después del tercer aviso, los ánimos se calientan. Cada uno de los participantes se mide. A través de la mirada se calculan la fuerza; escudriñan cada movimiento en el otro. Buscan sus puntos débiles. Unos se estrechan las manos hipócritas y un número de abrazos a destono parece mostrar el puñal en la espalda. La tranquilidad deja de ser, para dar paso a la incertidumbre. Los jurados leen los papeles del sorteo para conocer quiénes lucharan entre si. El Foro Alicia se enciende.

Los cronistas no se quieren quedar atrás. Ellos quieren estar mas allá de donde las arañas hacen su nido. Hacen malabares con las palabras, “tirititito” aluden a la potencia de algunos poetas y asustan alevosamente a quienes ellos ven sin posibilidad. Utilizan la mala leche para tensar el ambiente y desbordar el recinto en sentimientos de ira. Alguien grita “!Becerra, Becerra! Y otros “¡Dux, Dux, Dux!” Los aplausos, los gritos, las rechiflas y la poesía. ¡Sí!, la poesía muestra su verdadera cara: la pasión.
Gustavo Alatorre, Raúl Sosa, Guillermo Córdova, Rebeca Mingo, Manuel Becerra, Lucero Balcázar y Mario Dux fueron algunos de los competidores que más destacaron por sus poemas y por el favor del público. También algunos de los enfrentamientos fueron de alta tensión como el de Ernesto Martínez Román versus Guillermo Córdova, por la capacidad histriónica de ambos. O el de Gustavo Alatorre versus Hugo de Mendoza por el nivel poético, que definió al ganador hasta el último instante, y por supuesto el de Mario Dux versus Manuel Becerra, que parecía no dar pistas de quién se llevaría el primer lugar.

Adversario en el cuadrilátero generó diferentes opiniones, documentadas en medios electrónicos, como la reseña de Guillermo Córdova, en la cual nos dice: “La tensión crece, los nervios desbordan la garganta del Foro Alicia ¡que está lleno de bestias sedientas de versos!”. También en la prensa escrita (los periódicos Monitor y El centro), en donde se hace reconocimiento de la iniciativa del torneo deportivo-literario y su compromiso con la poesía. Aunque no todo fue color de rojo, también hubo quien descalificó el torneo “por poner en juego la seriedad de la poesía”, y otros que soslayaron el evento por que aseguraban, era manipulado por camarillas e influencinismo de grupo. Lo cierto es que esta propuesta generó un foco de atención y cumplió con el objetivo principal: poner a la poesía de boca en boca y hacerla del dominio público.
El referi al centro. Traje negro. Moño de catrín a la garganta. Micrófono en mano, anuncia…. “en esta esquina ―señala el rostro impasible del poeta― con 65 kilos de literatura pura y con estudios musicales en la escuela popular mexicana, dos años en radio intermediaria y un sinnúmero de versos que atropellan el mar: Mario Dux El titiritero Castel. El personaje salta como resorte, levanta las manos al compás del sacudimiento de las almas de sus fans que gritan enajenados su nombre. Nuevamente el referi: espera paciente. Un leve silencio, y continúa…. “y en la otra esquina con 55 kilos de Cantata Castrati, laureado con el primer lugar de un concurso de décimas y antologado en Madrid: Maaanuuuueeeeeelllllll El becario Beceeeerra”. En seguida la moneda al aire, alguien pide águila y uno de ellos se repliega en su esquina; el otro empuña su poema y lanza los primeros golpes. Una nueva historia se escribe con sangre.

Primera caída: el silencio en el foro es inminente, el único sonido perceptible es la poesía que atraviesa los espacios. El hombre agita las manos, afila la mirada y modula la voz, unas veces es violín, otras, piano: ola que rompe en los peñascos. La voz se eleva, busca su cause, se acelera. Ya nada existe. La palabra trasciende, se transforma, el lenguaje cede mientras un instante poético se cimbra y se desgaja sobre la piel erizada de los oyentes… después, el ensordecedor ruido de los aplausos.
La intención es que el torneo sea anual y pretende crecer año tras año con verdaderos cronistas del deporte nacional que generen grandes expectativas en los participantes, y hagan el concurso más atractivo para los espectadores; ampliar los premios, que en esta ocasión fueron la colección completa de los discos que se han presentado en el Foro Alicia, un paquete de libros, y las copas en plata para los tres primeros lugares. Por supuesto se hará más publicidad, pues lo importante es sacar a la poesía del parnaso divino de unos cuantos que la tienen secuestrada en cielos extraños.
Segunda caída: la mandíbula se tensa, es en ella donde se cristaliza la energía. Él sabe que es definitivo este round. Si falla estará perdido. Piensa en las burlas y en las miradas humillantes de todo el foro. Siente miedo, pero lo oculta. También piensa en el triunfo y en todo lo que representaría para su ego literario. Podría escupirles la cara a quienes no creyeron en su poesía. Intenta concentrarse, busca el poema que lo ayudará. Sigue buscando entre el cúmulo de hojas. Por fin lo encuentra ¡Claro! Escoge el más potente. La campana suena, y sin decir agua va, le conecta un gancho al hígado y lo noquea con un derechazo al rostro. El hombre cae a la lona. El referi cuenta: uno, dos, tres… siete, nueve, diez. El ganador con el alma erguida recibe las maldiciones y los vituperios de sus enemigos, los cuales se desgalillan de furia.
El tercer lugar fue para Gustavo Alatorre, quien derrotó al uruguayo Raúl Sosa en un encuentro bastante parejo. Posiblemente en un futuro no muy lejano la poesía retome su verdadero sentido y auténtica dimensión, pues esta es la que apuntala todas las artes: sin poesía no hay arte, y no hay arte sin poesía. Quizá cada pugilista literario en el futuro deba esforzarse para ser digno representante en un “mundial literario de la palabra”, y así podamos vivir la literatura y la poesía en un estadio de futbol, en una cancha de tenis o en el rebote de un balón de basketball, en pocas palabras, que la poesía pueda llegar a ser un deporte intelectual.

“A veces él no advierte el escalón
Ni el muro enfrente ni la puerta en llamas.
De repente me pierdo, me derrumbo.
Ahora sigo, camino desgarbado,
Menstruando el ruido del relámpago...”
versus
Mario Dux Castel
“Mi oración, la oración de él,
del tú, del yo, del universo vagabundo,
y un sin fin de flores en el aire,
lloverán de mi oración.”
“Perra palabra, en qué cairel
Del cielo o el infierno
Te he encontrado,
Obscenamente vestida,
Mascando los rabiosos versículos
O los perfumados aires de poetancia
de mis contemporáneos...
Pequeña ridícula, graciosa,
!El bufón del estrado te saluda!”
Gustavo Alatorre
*Cravan era radicalmente presuntuoso y engreído y se jactaba de ser poeta, boxeador, conferenciante, crítico de arte, sobrino de Oscar Wilde, desertor, bohemio, provocador nato, fanfarrón. Sobre todo era fanfarrón, capaz de desafiar al campeón mundial de los pesos pesados, Jack Johnson, en un combate en Barcelona que acabó con Cravan en la lona en el primer asalto. Había engañado a todo el mundo presentándose como campeón europeo de los pesos pesados cuando no era más que un amateur y, además, la noche anterior había desaparecido en los bares de la ciudad y se presentó al combate con una borrachera descomunal. El escándalo fue mayúsculo y Cravan tuvo que cambiar de aires (algo a lo que estaba acostumbrado), eso sí, había conseguido el dinero suficiente para huir a Nueva York, donde siguió con sus bravuconadas y borracheras. Fue uno de los episodios más conocidos de su vida y uno de los que mejor le retrata, era un niño grande que necesitaba beberse la vida a tragos (de whisky o de coñac, a ser posible).
1 comentario:
Qué onda, Homenic. Te seguimos esperando acá en Aguascalientes. Ojalá te remuerda tantito la conciencia, y recuerdes que también nosotros tenemos hijos. Saludos a tu familia.
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